martes, 16 de junio de 2015

The Man Who Sold the World: Mad Men y la turbulenta década de los 60

A Mariana Medina
Una verdadera fan de la serie



Ismael Espinosa
(@un_vastago)


Hace unas semanas concluyó la serie Mad Men por el canal AMC en Estados Unidos. Recreada en el diverso ambiente de los años sesenta, mantuvo un elevado nivel de raiting  a lo largo de sus siete temporadas (más de treinta puntos), algo no tan usual para un programa televisivo con temática “histórica”. Su creador Matthew Weiner ya había tenido un éxito rotundo con una trama previa: The Sopranos (HBO, 1999-2007) de las que escribió la sexta y séptima temporadas, por lo que la calidad de esta serie casi estaba asegurado.
            La historia gira en torno a un hombre conocido como Donald Draper (Jon Hamm), quien tiene un pasado turbio que puede costarle su libertad como la vida. Siendo uno de los elementos esenciales para la empresa “Sterling Cooper” (dedicada al mercadeo y la publicidad), se ve envuelto en disputas, amantes y conflictos de interés en un mundo donde las cosas debían mantenerse a un orden establecido. La trama es bastante compleja por lo que me dedicaré a explicar tres temas relevantes: el contexto histórico, los roles de género y los cambios sociales que se manifestaron en esta época y fueron explicados de manera muy apegada a la realidad histórica de ese momento. No es fácil poner en video algo que no se ha terminado de estudiar incluso en nuestros días pero que es de vital importancia ya que permean en nuestra vida cotidiana.

El contexto histórico
Mad Men se desarrolla en una época turbulenta para el mundo, en especial para los Estados Unidos: la Guerra Fría. Concluida la Segunda Guerra Mundial, este país se colocó como eje principal de la economía y política global, así como su parte oriental: la URSS. En una lucha ideológica y tecnológica, la serie muestra la difusión de un miedo por parte del gobierno estadounidense hacia sus coetáneos socialistas, esparciendo rumores sobre armas biológicas, bombas nucleares y atentados terroristas. Es el temor humano lo que se refleja en estos momentos cuando la gente comienza a salir a las calles en busca de un empleo que lo haga sobresalir del duelo bélico, cuando las mujeres ya no son parte de un modelo reglamentario pero deben mantenerse en casa por los tres hijos que debe cuidar. Los hombres se convierten en personajes de cuello blanco que laboran en oficinas en los downtons mientras que la familia espera ansiosa su llegada en los suburbios con una gran cena.
            Mad Men capitaliza estos valores, es decir, Norteamérica ve en el dinero como una forma de unir familias: entre más dinero, más vas a ser agradable a la gente. El puritanismo se convierte en un modelo económico del cual todos quieren ser partícipes pero sólo está destinado a la gente blanca y de buenas familias. El Mayflower sigue vigente en la sociedad del siglo XX.
            A pesar de estos nuevos modelos estructurales la guerra vuelve: la democracia estadounidense se mueve hacia Corea donde se disputan territorios contra los soviéticos. Don Draper es enviado a combatir en el conflicto durante su juventud, pero un “error” lo lleva de nuevo a su país. Decide vivir en California y estudiar en una escuela diurna, donde se prepara para ser un publicista reconocido. Su talento lo lleva a ser una de las mentes brillantes del mundo del diseño, pero los vicios lo rodean constantemente, llámese alcohol, tabaco, mujeres, sexo…
            Para 1960 la Guerra de Corea ya había finalizado, pero el miedo hacia el comunismo seguía creciendo. Kennedy había llegado al poder convirtiéndose en el primer presidente menor de cuarenta años y católico, algo que nunca se había visto en la historia norteamericana de ese entonces. Mientras los adelantos tecnológicos siguen, Cuba se enfrasca en una revolución de la que Estados Unidos vería con muy malos ojos. En 1961 la invasión a la Bahía de Cochinos crea un temor entre la ciudadanía sobre la guerra y las armas nucleares, lo que lleva a un embargo comercial hacia la isla caribeña por más de cincuenta años. Kennedy fue aplaudido por resguardar la seguridad nacional.
         
   En 1964 el asesinato del joven presidente conmueve a toda la nación, y es quizá el episodio más conmovedor de toda la serie al mostrar el duelo que toda la gente sintió por la pérdida del que veían una esperanza renovadora. Johnson se coloca en el poder y ordena atacar Vietnam contra los soviéticos, pero la sociedad se inunda de publicidad, comerciales, películas y programas que evitan la masacre que sufren los soldados. Las noticias en televisión deciden mostrar la guerra en imagen directa, mientras la gente observa la masacre tras una cena de Acción de Gracias.
            1968 también es un parteaguas para Mad Men pues los más jóvenes rompen con el establishment social. No son delincuentes, son estudiantes. No son carroña, son seres humanos que prefieren “hacer el amor y no la guerra”. Pero son los jóvenes que pueden ir a la universidad y no sufrieron los daños de Corea o el McCartismo. Los casos que muestra son París y Berkeley, así como los primeros movimientos de negros en el sur del país. Los Beatles y los Rolling Stones no aparecen en pantalla pero son los íconos de una generación que cambiaron el rumbo de la segunda mitad del siglo XX.

Los roles de género
Si en la guerra la mujer estadounidense desempeñó un papel importante en todas las labores, la posguerra la volvería a incluir en su espacio doméstico: se convertía en un objeto de consumo y que debía apegarse a las leyes del matrimonio. Sin embargo, no todas optaron por la reclusión al hogar, muchas decidieron seguir laborando en las oficinas como secretarias o vendedoras de mostrador en las tiendas departamentales. Por su parte, los varones eran los más destacados en las zonas de cuello blanco, llegando a ser jefes o tener puestos superiores.
          
La publicidad tuvo un papel importante al mostrar en sus imágenes y eslóganes un prototipo social, y Mad Men colocó un énfasis especial en ello en supuestas campañas para Avon, maquillaje, pantimedias, bebidas alcohólicas, etc., pero que inducían a la gente a consumir vorazmente. Peggy Olson (Elisabeth Moss) logra pasar de una simple secretaria a directora creativa, a pesar de que a muchos hombres no les agrade la idea de que una mujer les ordene. Ella muestra que parte de sus experiencias sirven para mostrar a la gente que un producto puede cambiarle la vida, incluso hacerla sentir especial. Pero no todo es miel sobre hojuelas para ella, quien sufre acoso y violencia social por el simple hecho de ser mujer.
            Un aspecto esencial que hizo Mad Men una serie única fue el incluir a un personaje homosexual: Salvatore Romano (Bryan Batt), un hombre que se dedica a la ilustración pero que reprime todos sus deseos sexuales con tal de mantener su estatus en la empresa y en la sociedad. Durante los años cincuenta y sesenta el miedo y persecución hacia gais y lesbianas se mantuvo como una forma de protección y seguridad a la nación, pues eran considerados como “sujetos potencialmente agresivos y delatores” ante la amenaza comunista. Sin saberlo, los soviéticos opinaban lo mismo sobre los homosexuales por lo que siempre fueron un blanco de discriminación, rechazo, injuria y abyección. Sin embargo, Romano —ante la insinuación de un corporativo— es despedido por no cumplir un mandato superior y escapa hacia la vida clandestina de los homosexuales neoyorquinos que practicaban el cruising, es decir, mantener relaciones sexuales con desconocidos en lugares públicos como Central Park o parte del Greenwich Village. Un fallo de esta serie es cómo tomaron esta parte de la historia LGBT en 1969, cuando los disturbios de Stonewall dieron pie al movimiento por los derechos homosexuales. La revolución sexual se hizo presente, pero no en los medios de la época.

Los cambios sociales
Johnson llevaba las de perder en 1968 ante una guerra fallida e inútil como lo fue Vietnam siendo esta la derrota más grande para los Estados Unidos. Nixon llega al poder en 1969 con la promesa de que serían repatriados todos los soldados que permanecían en Asia, pero la sociedad norteamericana no era la misma.
            El sexo ahora mandaba en los habitantes de la Unión Americana, Playboy convirtió al hombre en un cuerpo lúdico y a la mujer como una librepensadora que podía decidir por sí misma. Los negros ya no vivían en los guetos, ahora podían laborar en oficinas e ir a las escuelas públicas mezclándose con los blancos protestantes, los homosexuales salieron a las calles, el cine mostró desnudos, Ginsberg era un nuevo gurú en las letras, el hinduismo ahora se vendía como una puerta a la paz interior. La moda no era la misma: adiós a las crinolinas y los trajes de franela gris, la moda eran los colores pastel y las camisas de manga corta. El sexo era política.

            Lo que logró Mad Men fue eliminar la trágica imagen de los años sesenta que muchos han destacado. Y no sólo fue hablar de 1968, que si bien fue un parteaguas mundial —a pesar de los finales que tuvo, y bien lo sabemos los chilangos con el Movimiento Estudiantil— también trajo cambios favorecedores. Mad Men rehumanizó la Historia, le dio vida y la enlazó con cosas con las que tenemos contacto pero damos por desapercibidas como la publicidad y los productos que vende, como una simple “Coca Cola”. La serie se convertirá en un referente de la historia de la televisión y de la cultura pop, ganándose su lugar con un mérito espectacular. Son más cosas las que se pueden analizar, pero ya será cuestión del lector/público si decide ver este maravilloso programa.